Lo light

No me gustan las medias tintas. Ni lo light. No me fío de quienes suavizan las stiuaciones con buenas palabras para luego agravarlas con los hechos. No compro mayonesa "light", ni coca cola "light", ni pizza "light", ni yogures "light", ni zumo "light", ni mermelada "light". Por pura coherencia, no soy un empresario "light" ni mi empresa es "light". Sin embargo, el mundo es "light", nuestro modo de vida es "light". Quizás porque tenemos de todo. Quizás porque lo esencial ya no importa y nos quedamos mejor en lo superficial. En lo "light".

Nos sentimos más cómodos sin comprometernos. Sin creer en nada con pasión. Nuestro nivel de tolerancia es casi bursátil. En épocas de crisis alcanza sus máximos históricos. Y entonces nos miramos el ombligo, dejamos de exigirnos e incluso de exigir. Y sin apenas darnos cuenta, todo lo que nos rodea es "light". La democracia es "light", la vida en pareja es "light",  los amigos son "light". Esta palabrita que en origen tendría otras connotaciones, a mí hoy me suena a empobrecimiento, a empobrecimiento global.

Felicidades globalización. Lo has conseguido. Nunca la juventud estuvo mejor preparada, nunca la información estuvo tan compartida, nunca como hoy el progreso brindó la posibilidad de igualarnos a todos aunque sólo fuera un poco. Y nunca antes nos dimos tantas razones y tan distintas para alejarnos de un humanismo radical. Tengo la sensación de vivir rodeado de mensajes "light". Confórmate con lo que la vida te da. Los hay que están mucho peor que tú. Ya eres un privilegiado sólo por tener un trabajo. Ya puedes estar contento si tu empresa aún sigue en pie. Despreocúpate de todo, total, lo que tenga que pasar pasará y no podrás evitarlo. Para cuando llegues a casa, tendrás el partido de tu equipo favorito, la serie que sigues y que te evade de lo cotidiano o el reality que te permite vivir las vidas de otros como si fueran la tuya propia.

Afortunadamente aún no somos robots aunque todo se andará. Hay personas, y no pocas, a las que como yo, no les gusta lo "light". Que se exigen a sí mismas, que mantienen la lealtad y la amistad como valores supremos. Que sonríen de verdad. Que quieren y son queridos. Que se esfuerzan, que valoran el trabajo serio y bien hecho. Que saben que ir de la mano con otras personas es mejor que caminar solo. En tu vida, en tu casa, en tu trabajo, en tu empresa.

Hagas lo que hagas, seas padre, madre, pareja, estudiante, trabajador o empresario, sé exigente contigo mismo. Administra la tolerancia sin ser permisivo. Sé dialogante y escucha. Pide perdón si te equivocas y aprende. Especialmente si eres empresario, y tu empresa lleva poco tiempo funcionando, el nivel de autoexigencia debe ser el máximo que puedas. Y mantenlo para siempre. Incluso en los peores momentos. En los de crisis. Cuando la dignidad es lo mejor que nos queda. Y que no sea una dignidad "light".

Manuel SánchezComentario